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lunes, 28 de julio de 2014

“Ubicar el Centro Histórico de Policía en la antigua cárcel de Palencia es una provocación y un despropósito”

El arte y el activismo político han caminado a la par por este madrileño (1949) con raíces palentinas. Acacio Puig, preso político durante la dictadura franquista, militó en la Liga Comunista Revolucionaria y hoy comulga con Izquierda Anticapitalista y Podemos.

Coordinador regional de la Plataforma de Apoyo a la Querella Argentina, es, además, promotor de la asociación La Comuna de Pres@s y Represaliad@s del Franquismo.
Puig, con una hija de 31 años –que vive en Madrid– y residente en la localidad segoviana de Riaguas de San Bartolomé, ha participado en ferias de arte de Holanda, Bélgica, Francia y España y en el mes de agosto la ciudad austriaca de Strobl acogerá una muestra individual suya con pintura sobre papel y dibujos.
JOSE ROJO

Pregunta. Usted inició estudios de Arquitectura, pero los abandonó por la ilustración. ¿Definiría su pintura como ilustrativa?

Respuesta. Efectivamente inicié estudios de Arquitectura. Trataba de satisfacer un deseo paterno más que propio. Pero fui un joven que se independizó muy pronto. Los estudios de Arquitectura me resultaron excesivamente caros, además de difíciles… En cierto sentido, la Escuela seguía siendo un espacio de formación de élites. Al cabo de tres años abandoné. Mis primeros trabajos de ilustrador fueron, en lo esencial, un medio de sobrevivir. Colaboré en la revista mensual ‘Comunicación XXI’ y eso me permitió formar parte de la clandestina Comisión Obrera de Artes Gráficas de Madrid. En todo caso, te diré que debo a la ilustración muchos hallazgos pictóricos y también una práctica, la de reflexionar sobre la intencionalidad de la línea y el color.

P. Desde finales de los años 80 –momento en que comenzó a pintar– hasta hoy, ¿en qué ha evolucionado su estilo pictórico?

R. Creo que investigo poco. Pero como uno tiene ya unos años, lo que me motiva es ser auténtico e intenso. Sin embargo, sigo muy alerta a las producciones de otros colegas y ante los vaivenes de mi propia existencia. Yo empecé a exponer en galerías a mediados de la década de los 80, pero siempre había pintado desde la adolescencia. Fui uno más de los jóvenes artistas que ofrecía sus trabajos en la acera (en la Gran Vía madrileña, en los alrededores del Museo del Prado, en el barrio Latino de París, en 1969 en Berlín,…), siempre en verano porque seguía matriculado en la Escuela. Durante los últimos treinta años, claro que ha habido cambios… Pero quizá se ha mantenido la atmósfera, los pequeños elementos que dotan de cierta atmósfera poética a mis cuadros, elementos que proceden de la contemplación del suelo (un billete de metro, una colilla, un resto de periódico, un trozo de cristal,…). Constituyen el pequeño mundo en que se desarrolla “la función”. También se ha mantenido mi forma de estar en el mundo; eso es lo que considero fundamental.

P. En el mes de agosto expone en la ciudad austriaca de Strobl. ¿Qué obra presentará allí?

R. La exposición austríaca será de pintura sobre papel y algunos dibujos. Es lo más sencillo de transportar… “llevándolo puesto”. No sé cuál será la aceptación allí, es una incógnita… Nunca fui propenso a la fantasía de ¡Siempre a tope! Sé muy bien que todo es una larga marcha. Hace unos años que voy a Bad Ischl porque tengo allí familia. En alguna ocasión he participado en colectivas solidarias que se celebran durante el mes de diciembre. En verano de 2013 lo que pinté despertó cierto interés y surgió esta invitación a exponer en la Deutschvilla de Strobl a partir del 8 de agosto.

P. En 1997 se instaló en Palencia y vivió durante 9 años en la capital palentina. ¿Qué motivó ese traslado?

R. Me instalé en Palencia en 1997 y viví allí hasta mediado el 2006. Disponía temporalmente de la casa de mis abuelos (entonces ya fallecidos) en el barrio que se llamó ‘Casas Baratas’, la innovadora peripecia urbanística inaugurada en 1929.
Hasta entonces siempre había procurado pasar unos días al año en Palencia. También cuando era adolescente. Después fuimos a menudo en familia: mis padres, mi compañera y mi hija, a veces nos acompañaron hermanos, cuñadas y sobrinos. Cortas estancias veraniegas. Siempre algo de nostalgia. Recuerdos del circo, instalado en ferias junto al Instituto Viejo, los vendedores de cestas de mimbre y los amigos de la calle… Inicialmente Blasco Ibáñez y después, por imperativo dictatorial, Ruiz de Alda.

Fui a vivir a Palencia en 1997, después de separarme. Distancias cortas, días más largos…Me encontré a gusto. A la pintura se sumaron algunos talleres de plástica y serigrafía destinados a la formación de profesorado y la escuela de animación.

P. ¿Qué impresión le produjo la sociedad palentina?

R. Hice amistades, hice activismo político y también exposiciones.
El Movimiento contra la Guerra dio origen al Foro Social de Palencia y creo sinceramente que contribuimos a dinamizar el pensamiento crítico y la acción social en la ciudad. Durante un tiempo logramos sentar en una coordinadora a organizaciones que casi ni se saludaban en la calle. Además, nos vinculamos a las actividades de Plataforma Rural en Amayuelas y a sus foros ‘Nuevas utopías’. Finalmente, participamos con una nutrida representación palentina en el Foro Europeo celebrado en Londres en 2004.

Y mantuvimos una publicación de nombre ‘Foro’, la mantuvimos contra viento y marea. Desde noviembre de 2003 hasta primavera de 2006, ‘Foro’ acompañó nuestras labores. La huella de aquella actividad se conserva en las hemerotecas… y en nuestra memoria, llena de amigos, compañeros y también de adversarios. Eso es inevitable cuando se sale de la pasividad y la rutina. Pero recuerdo y añoro a la gente amiga en la acción social porque el afecto continúa en la distancia. Es una alegría vernos y compartir tareas y conversación con Soko, con Ana y Rosa, Flaviano y Eutimio, Manuel, Antonio, Juan y Jeromo…

En el ámbito cultural tuve la suerte de trabar pronto amistad con gente que tampoco olvido. Con Ángel Cuesta, Félix de la Vega y Julián Alonso. Sobre todo, con Ángel, seguimos llamándonos por teléfono, un gran amigo. También con gente más joven, Javier del Burgo, mi amigo librero, Antolín y Feli, Raúl Fernández, impulsor de Espacio Rinocero, Marieta y su galería… En fin, bastante gente que constituyó ‘mi sociedad palentina’ junto a otros y otras que no cito.
Pero destacaré que a quien agradezco mi primera presencia artística pública en la provincia es a María Jesús Á-B, que en 1997 nos invitó a organizar a tres bandas la iniciativa ‘Camino de Santiago- Camino Mágico’en la Venta Boffard de Frómista.
Albert (búlgaro), Vögele (alemana) y yo mismo nos embarcamos en una aproximación bastante heterodoxa al tema. Escribíamos en el tríptico de la exposición “Caminar. La búsqueda de un Godot huidizo: relámpago en la pulida superficie del espejo. Peregrinación que escapa de aquí e indaga allí (…) espasmos y risas en el laberinto…”.

En cualquier caso, el 2 de mayo de 2006 concluyó mi última exposición en Palencia en la sala de la calle Don Sancho. Presenté una amplia selección de 9 años de trabajo. Se llamó ‘Despedida y cierre por traslado?. Paco, de Caja España, veló porque todo estuviera a punto. Asistió mucha gente, la que me apreciaba. Otra, prefirió el ‘escaqueo’. La política tiene también esas cosas. Y al poco tiempo me marché.

P. ¿Por qué se fue?

R. Vendimos la casa familiar donde me alojaba y busqué vivienda en una aldea segoviana, en Riaguas, a unos kilómetros de Ayllón.

P. En la época de Franco fue detenido, torturado y encarcelado en Carabanchel durante 5 años por militar en la Liga Comunista Revolucionaria (LCR). ¿Esa situación afianzó aún más su idealismo político?

R. Pues sí, detenido, torturado, encarcelado, juzgado y condenado por el Tribunal de Orden Público. Sobre ello organizamos precisamente antaño un debate público en Espacio Rinocero.
Un debate muy interesante en que compartí mesa con Rafael Oliva, entonces concejal socialista y ya fallecido. Me conmovió el momento en que Rafael contó su infancia y el recuerdo de cómo en su presencia “mataron a papá”. Impresionante después de tantos años, el quiebro de voz y la emoción con que aquel hombre ya mayor regresó a un momento tan trágico de su vida, y lo hizo con plena autenticidad, inmerso en la tristeza de quien sabía la persistente impunidad de los crímenes de la dictadura franquista.
Pero, en fin, en lo que a mí respecta, salí de la cárcel persuadido de la justeza de mis ideas y con plena decisión de continuar la pelea por la igualdad, la justicia y la libertad. Entonces militante en la LCR (por cierto que acabamos de editar ‘La historia de la LCR’ y soy coautor del capítulo sobre las cárceles franquistas), durante los años palentinos en el Foro Social y hoy, en Izquierda Anticapitalista y Podemos.

P. Es coordinador de la Plataforma de Apoyo a la Querella Argentina en Castilla y León. ¿Qué diría a los que piensan que remover el pasado no conduce a nada?

R. Desde el pasado febrero coordino la Plataforma de Apoyo a la Querella contra la impunidad del franquismo en Castilla y León. Nuestra comunidad es tierra difícil…, demasiado extensa y demasiado masacrada desde 1936. Cada provincia tiene sus miles de asesinados y reivindica sus Lugares de Memoria en un clímax político general aberrante. Recordemos que la ARMH –Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica– determina en más de cien mil los cuerpos que esperan ser exhumados de fosas comunes y recibir digna sepultura.

Pero la atrocidad se banaliza con el cliché de “no abrir viejas heridas”. Sencillamente es vergonzoso y no sólo por razones humanitarias sino por razones de justicia política. La querella argentina busca la necesaria depuración de responsabilidades de los culpables de un alzamiento militar fascista que preludió el escenario de la guerra mundial y se prolongó con ligeros revoques de fachada durante cuarenta años, arrasando todas las libertades y deteniendo y encarcelando a muchas de las gentes que se atrevieron (nos atrevimos) a ejercerlas. Por eso el ámbito de actuación de la querella se extiende desde 1936 a 1977 y es recomendable que incluso se amplíe porque la larga transición fue un período en que los derechos humanos siguieron vulnerándose por cuerpos de seguridad del estado que ya disfrutaban de absoluta impunidad por “sus servicios” al régimen franquista.

P. ¿Tiene esperanzas en que prospere esa querella contra los crímenes del franquismo?

R. La querella supone un paso adelante y ofrece un objetivo compartible al Movimiento Memorialista al volver a poner sobre el tapete jurídico internacional que los delitos del ilegal régimen franquista constituyen genocidio y delitos de lesa humanidad. No podía ser de otro modo respecto a un régimen sobreviviente a la derrota del nazi-fascismo histórico.
Sin embargo, el Movimiento Memorialista con sus aciertos y debilidades es anterior a 2010, el año en que iniciamos la querella. Lo novedoso es la unificación de distintos estratos del Movimiento (asesinatos extrajudiciales y exhumaciones de cuerpos ocultos en fosas comunes, trabajo esclavo en obras públicas y campos de concentración, bebés robados, preventorios y represión a la infancia, torturas y encarcelamientos durante el tardo franquismo, juicios militares que concluyeron en penas de muerte,…). Todo un mosaico de responsables de la represión en que se entremezclan bandas falangistas, ejército, empresarios y bancos, e iglesia nacional católica. Y todo un mosaico de reivindicaciones, víctimas y resistencias a la dictadura y su herencia.

P. ¿Es fundamental desenterrar a las víctimas de la dictadura y darles una sepultura digna para cicatrizar la brecha que, parece, aún permanece abierta en España?

R. Lo esencial es siempre la determinación social de exigir verdad, justicia y reparación y en esa determinación social el Memorialismo juega el papel de levadura y las denuncias y recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, como la vía judicial abierta desde Buenos Aires, ofrecen caminos que completan la lucha contra la impunidad. Todo será operativo si se interrelaciona y escaso si trabaja en solitario. Acabamos de ver el “amparo” de la Audiencia Nacional a torturadores como Pacheco y en sentido similar a Muñecas. De otros se dice que ya fallecieron… pero no se confirma la defunción (el caso del sanguinario Conesa). El camino es largo y lleno de obstáculos, incluso en los casos más evidentes. Es fácil entender las trabas en un país en que las organizaciones del fascismo histórico siguen siendo legales y se presentan a las elecciones (Falange y Falange de las JONS)… Si añadimos las neofascistas (Movimiento Social Republicano, Democracia Nacional…) y la beligerancia reaccionaria de la derechona política y mediática, pues… ¡queda mucha tela que cortar en esta España!
Pero en un contexto en que el régimen del 78 empieza a hacer agua (crisis de la monarquía, del bipartidismo y de la propia Constitución) creo que las condiciones políticas para limpiar las lacras heredadas, recuperar la soberanía escamoteada durante tantos años y oxigenar la democracia recuperando derechos sociales arrebatados… empiezan a madurar satisfactoriamente.

P. ¿Qué le parece que en la antigua prisión de Palencia se instale el Centro Histórico del Cuerpo Nacional de Policía ‘Rafael del Río’?

R. En mi opinión ese proyecto constituye una provocación y un despropósito propio de la derecha más rancia y vengativa. La cárcel antigua de Palencia tiene un historial que cualquier país europeo consideraría un ‘Lugar de Memoria’. En ella estuvo preso un emblema cultural de la izquierda como Miguel Hernández y si no nos equivocamos también Buero Vallejo…, junto a muchos republicanos no por anónimos menos dignos del mayor respeto histórico. Durante el tardofranquismo esa cárcel fue calificada de “tercer grado” y muchos presos políticos de mi generación concluyeron allí sus condenas. Ellos están alerta y disponibles para contribuir a evitar ese despropósito.

Además, ubicar allí un Centro Histórico del Cuerpo Nacional de Policía constituye una provocación. Cambian los nombres y los uniformes, pero la función no cambia. El franquismo no está tan lejos como quieren hacernos creer los olvidadizos interesados y la Policía Armada (después Policía Nacional que pasó del uniforme gris al marrón y hoy al azul marino… pero siempre armada) fue un señero cuerpo represivo del antiguo régimen, un cuerpo que disolvía manifestaciones, detenía, golpeaba y torturaba (o acompañaba a los torturadores de la Policía Política, la BPS). Esa policía, como cuerpo, tiene un largo historial de abusos y delitos que siguen impunes.

P. Cite algunos…

R. Dispongo de una lista bastante larga que por ahora me reservo, una lista de más de un centenar de actuaciones de la policía armada que acabaron en asesinatos por bala de ciudadanos indefensos. Acotando un período de 15 años (entre 1965 y 1980) esos delitos cuando lograron culminar en juicio… no prosperó la verdad ni la justicia, porque se absolvió a los culpables. En 1970, el 21 de julio durante una manifestación de trabajadores de la construcción en Granada, disparos de la Policía Armada acabaron con la vida de Antonio Huertas, Cristóbal Ibáñez y Manuel Sánchez.
El 10 de marzo de 1972, durante la disolución de 3.000 manifestantes de la empresa nacional Bazán, la policía armada asesinó a tiros a Amador Rey y Daniel Niebla.

En 1973, el 8 de abril en San Adrián del Besós, la policía armada asesinó en el curso de enfrentamientos frente a la central térmica al militante del PSUC, Manuel Fernández.
El 24 de febrero de 1976 durante buna manifestación de trabajadores del calzado en Elda, fue tiroteado y muerto Teófilo del Valle, la primera víctima de la transición y el 3 de marzo en Vitoria, los asesinados fueron cinco: Francisco Aznar, Pedro Martínez, Romualdo Barroso, José Luis Castillo y Bienvenido Perea; otros 150 manifestantes resultaron heridos.

El 13 de marzo de 1977, durante una manifestación pro-amnistía fue asesinado en San Sebastián José Luis Aristizábal (alcanzado en su coche por bala de goma). Como ocurrió el 11 de septiembre de ese año a Carlos Frecher durante la Díada en Barcelona (la cabeza destrozada por bala de goma).
Y concluyo con Germán Rodríguez, compañero de cárcel y militancia asesinado en Pamplona el 8 de julio de 1978, el niño Ursino Gallego que fue asesinado en Parla-Madrid durante una manifestación convocada bajo el lema ‘Queremos agua’ o José Montañés y Emilio Martínez, tiroteados y muertos en Madrid en el curso de una manifestación estudiantil el 13 de diciembre de 1979.

Que sirvan estos casos que selecciono para ilustrar las responsabilidades del cuerpo represivo (e impune) al que se quiere ubicar en un espacio que es nuestro, de las víctimas y resistentes y por añadidura de la ciudadanía que reivindica su uso como centro cultural. Mi posición es que de acuerdo…, pero no solamente.

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